Sorry, your browser doesn't support Java(tm).


 

La pregunta viene a mi mente una vez más y aunque parezca absurdo, a veces no hallé la respuesta. Decir mi nombre, mi edad, el lugar donde nací, donde viví; nombrar los sitios que pisé, los que abandoné siguiendo sueños o escapando de desilusiones y este lugarcito en el mundo que hoy me acoge, no alcanza a llenar las expectativas de mi pregunta. Es una pregunta básicamente existencial. No soy la primera, ni la única persona que la hace, no seré la última.
Por ahora puedo decir que soy el producto de misteriosas ecuaciones del Universo y de millones de años de azar inexplicable. Que soy el protagonista de la existencia que se ha liberado para mí y que formo parte de una enorme escena en la que, por suerte, también tú querido lector, te encuentras.
Me gusta escribir, disfruto de contar, anhelo que un día la palabra pueda llenar el significado de un “te quiero”.
A veces me he visto tentada de responder a esta pregunta con un “yo soy Noelia”, o “soy escritora”, “estudiante”, “profesora”, “aventurera”, “bohemia” y por qué no a veces me he dicho “Yo no soy nada”. Pero al fin y al cabo, prefiero quedarme con un rotundo “Yo soy yo” y a veces soy “Tú”, y otras veces “Nosotros” y aunque no me gusta ser “Ellos”, también lo he sido.
En todo caso estoy convencida de que la vida es cuánto más fácil si todo lo que tienes que decirte y decirle al mundo es YO SOY SOLAMENTE YO.
Bienvenido a esta aventura de compartir un poquito de mí.

 

 

La segunda pregunta ha resonado una y otra vez en mi cerebro. Creo que incluso ha sido más primitiva y punzante que la anterior y es todavía actual. A lo largo de mi corta existencia, he dado diferentes respuestas a esta pregunta, dependiente siempre del tiempo y circunstancias en que vivía. De igual modo, lo hago en este momento. Aquí y ahora.
Por qué estoy aquí, es una pregunta aparentemente simple pero en realidad muy complicada. Puede traducirse en para qué vivo.
Me he dado cuenta que hay que tener cuidado al responderla. Uno puede estar tentado de decir, “estoy aquí para ser rico”, “para triunfar”. Cuando se tiene hijos “estoy aquí para criarte”, “vivo para ti”. Cuando se ama “vivo para amarte”, “para cambiarte”. Los más hedonistas dirán – y yo también lo he dicho- “estoy aquí para disfrutar” y hasta se podría responder “vivo porque el aire es gratis”.
En fin, la lista podría ser eterna. Hay quienes -por supuesto los hay- nunca se han hecho esta pregunta tan básicamente existencialista como la anterior. Y en todo caso, eso, qué importa?.
Tampoco importa la repuesta que uno encuentre. Lo que importa es que esa respuesta nos deje tranquilos al menos por un periodo de nuestra existencia. Puesto que esa respuesta bien podría marcarnos un camino a seguir.
Entonces, puedo decir que ahora mismo estoy aquí en esta Web porque un día, hace muy poco haciéndome la pregunta en cuestión, pensé que posiblemente estaba aquí para dejar brotar mi ser y si mi ser brota solo a través de la palabra, entonces escribiré y esperaré a que me leas y a que me escribas, si tienes ganas. Estoy aquí porque me atrevo a asomarme y a que me veas, incluso me arriesgo a no gustarte, pero hago lo que quiero y disfruto por ello. Y por qué no, espero que tú lo disfrutes conmigo.

 

Ahora que he respondido a las otras dos preguntas, me queda esta en el tintero. Me viene como obligada. Me doy cuenta que me gustaría deshacerme de ella, sin tener que ocuparme demasiado, que es una pregunta que me cae densa, ahora como siempre que me la he hecho anteriormente. Y la cosa se pone peor, cuando me doy cuenta que tampoco se puede responder a la ligera como “y no sé... a dónde sea”, o voy, y eso seguro a “hacerme un poco más vieja” o “voy a conseguir dominar por fin el idioma alemán” o, y qué ganas que tengo “voy a volver a Argentina en primavera”. Ya no tengo las respuestas que tenía cuando estaba en la universidad y sabía que iba camino de mi título de grado, después en mi primera época laboral sabía que iba camino de mi ascenso, o de un mejor trabajo o de mi independencia económica. Luego una vez que escribí más de 30 poemas, se me ocurrió que iba camino de mi primer libro. Otra vez cuando estaba enamorada, pensé que iba camino de su corazón y por supuesto, encontré la puerta cerrada. Pero, a dónde voy con esto?
Quizá voy a que no tengo una respuesta definida a esta pregunta, y lo mejor de todo es que ya no me importa encontrarla. En cierto modo, me hace sentir bien tener mínimamente respondida mis dos primeras interrogaciones, porque una cosa es clara para mí: sólo el presente puede ser capturado, disfrutado y perdido para siempre. Entonces no importa mucho dónde voy, sino dónde estoy.
Resumiendo yo soy yo, y aunque no sé adónde voy, sé que estoy aquí para contarte algunas cosas, no porque me lo hayas pedido, ni porque realmente lo necesites, simplemente porque quiero. Y así de libremente tú puedes escoger seguir visitándome o abandonarme en mi camino. Sé cual sea tu elección, te deseo mucha suerte.