A la orilla del río

Alguna vez deseé solo
que te sentaras a mi lado,
a contemplar la innumerable belleza
de las pequeñas cosas.
Que dejaras de lado
la idea de que mi deseo por ti
ese gran pecado, te iba a destruir.
Quería estar a la orilla del río
alejados los dos del bullicio
y de la sordera de la ciudad.
Sintiendo solo el sonido
del agua que fluye
y de la brisa que aquieta,
que amansa las almas.
Porque la vida pasa
y la belleza y la muerte
se parecen tanto...
Quería estar así en silencio,
sin pasiones que destapen tu carne,
sin rencores que rompan
la imagen que te has creado de mí,
y sin cuidados
que dominen mis gestos.
Solo sentados a la orilla del río
contemplando, en silencio
toda la maravilla
de las pequeñas cosas.
Para que cuando despierte
en las sucesivas mañanas
te recuerde en paz,
a la orilla del río
simple, sereno y a mi lado.

Noelia Pereyra