Páginas antiguas
Una vez, hace tiempo conseguí mi primer trabajo estatal. Debo reconocer que en medio de la crisis económica de Argentina, yo me sentía notablemente favorecida. En ese tiempo tenía muchas ganas de ejercer mi profesión como Trabajadora Social. Estaba orgullosa de ella y estaba segura de que podía producir cambios sustanciales y sustentables. Me sentía invadida de una fuerza espiritual abrumadora y quería llevar a cabo mi misión. En ese momento pensaba que había sido seleccionada para cumplir con un especial mandato en el mundo.
Con esa deliciosa mochila de sueños y una lista de utopías destinadas a hacerse realidad me introduje en el Aparato Estatal, convencida de que mi destino era cambiar la realidad de muchos de mis compatriotas.
Sin embargo, la experiencia que tuve fue devastadora. Creo que ni Marx sufrió tanta desilusión. Unos pocos meses después escribiría a un amigo lo siguiente:
“Son las 10.30 de la mañana, estoy despierta desde las 6, y no es agradable estar sentada mirando un cacharro de computadora sin saber ni tener qué hacer. He bostezado mil veces, ya sin taparme la boca. No es una sorpresa, todos los días es la misma historia, pero comienzo a hartarme. Como siempre desde que llegué no hice más que dar vueltas y con pocas ganas elaborar otro informe que por supuesto no sirve para nada. Que más da, trabajo para el Estado. Hago como si hago, pero no hago nada, o lo que hago no sirve para nada.
El último fin de semana tuve un ataque de ira, pero no es culpa de las hormonas, es solamente la traducción de mi fastidio. ¡Tantas horas de mi vida entregadas a un tal Administración Pública, que ni siquiera sé quien es!
He empezado a creer que desgraciadamente me tendré que acostumbrar como el señorcito de apellido Ramírez que se sienta enfrente. Creo que está ya hace 20 años prestando sus servicios a la provincia. Estará contento de que ya solo le falten 5 para jubilarse y de que ahora al menos han introducido un cambio en su vida y pasa horas abriendo y cerrando Word o Exel sin tener qué demonios hacer en ellos, puesto que es un analfabeto cibernético. Lo único que es capaz de hacer es jugar con los juegos de “Entretenimientos”.
O tal vez tendré que ser como Nora (espero que no lea esto) que se sienta a fumarse un pucho y a revisar, sin ver, enormes cantidades de expedientes que son los hijos de la “burocracia”, perdón... la burocracia. O quizá lo que hace el Ing. Alferez, transformándose en un empleado administrativo más, hacerle los caprichitos a “Trucho”, perdón... he dicho Pucho y luego, cerca de las 10, salir “volando” en su enduro fuera de esta cárcel a otro invento de reunión. O por qué no, como Gabriel el empleado contable que se la pasa contando los minutos hasta las 12.55 para salir a su casa, todos los días por el mismo camino rumbo al descanso reparador del cansancio que le produce la tarea diaria de no hacer nada, pero fingir hacerlo. Ya no para el mundo, sino para uno mismo.
No quiero olvidarme de Bardón el que –cuando viene- trabaja en esta máquina. Creo que hacer como hace él, es lo mejor. Venir a “trabajar” solo dos días de la semana, y tarde por supuesto, hacer algo porque al menos sabe ser administrativo a pesar de haberse graduado como Arquitecto y luego los restantes tres inventar alguna excusa para hacer algo interesante en su vida, o al menos eso creo. Después de todo, su categoría se lo permite.
Esto puede continuar con Iván el que a veces atiende el teléfono o pasa el mechudo y el resto del mediodía toma mate con pan o galletitas. No me gusta lo que hace, pero lo comprendo. Estar aquí te genera ansiedades como devorarte algo, un chicle aunque más no sea.
Y por último sería un crimen olvidarme del Jefe, él si que la saca lindo. Viene cuando quiere, su vida está entre el misterio y la farándula, le gustan las poses y no tiene problemas en arrodillarse frente al Gobernador. No le importan los medios para llegar al fin, siempre que sea a favor de su desmedida ambición de “Aparecer”. Donde se ha visto tamaña estupidez? Vivir para aparentar, para ser aclamado como Príncipe y ser en realidad Mendigo y bastardo, en este caso. Como comprenderás no puedo aceptar esta manera de llevar un “trabajo”.
Ahora estoy ciertamente convencida de que no soy ninguna elegida, más que para formar parte de la inmensa masa de gente sin importancia. Y para colmo de males, mi formación profesional ha entrado en crisis. ¡Tantos años tirados!”
Tal vez sea una ironía mordaz, pero es así como lo sentí en ese momento. Todos los nombres han sido cambiados para no herir a nadie, ni siquiera a mi ex Jefe, con el que espero no volver trabajar nunca más. Y si alguien se siente aludido, le pido perdón.
 De sueños
Remotas hadas, mágico mundo
creado por la mente
en horas desiertas, los sueños
son el espacio donde duerme el alma
No hay a quien ellos no posean
y yo sueño por mí y por ti...
De un verano sin playa
“Cuarenta grados a la sombra”,
el calor se ríe de la gente;
no es bueno el verano sin playa,
ni el barco sin puerto,
ni un amor en el desierto.
De disfraces
Unas veces soy yo,
otras no se quien soy
Muchas veces no hallo
mi verdadero rostro.
En medio de tantas máscaras
siento que me pierdo
entonces comienzo a buscar
en forma desesperada
hasta que encuentro la cara
que creo que es la mía
y me voy silbando con alegría ajena
es que esa cara tampoco es mía...
De los huesos
Si oís un ruido de huesos
y pensás que son los míos
podés correr a salvarme
o ser indiferente.
Bien puedo romperme en mil pedazos
y puedes armarme de nuevo
o dejar que me arrastre a mí también
ese río de huesos que no ves
pero que oyes.
De cenizas
Hemos hecho fuego con leña
que no era nuestra, sino de un árbol
Pero, más allá de eso, que ahora poco importa
la leña se convirtió en cenizas,
El fuego se apagó y por si fuera poco
echaste las cenizas al mar
Yo que tú, hubiera revuelto
“donde hubo fuego”...
De la muerte
Tu ya sabes, yo ya he muerto
un día fui a buscarme
y solo hallé de mi un cadáver
Había muerto en ti
y otro “Yo” había nacido asimismo.
De la vida
También sabes que el sol no se apaga
por eso la aurora es eterna,
por eso la risa me nace desde adentro
como un grito de vida
y voy hacia los paisajes
donde solo la belleza vive
y saboreo los frutos de la ilusión
y sigo mi camino... cantando!
De una mujer
Fina silueta, un vestido blanco
que nunca lucirá
manos tibias que reposan en tu sexo
una mirada limpia que se derrama sobre ti
Es una mujer y arde cuando la besas
y si todo anda mal
sus ojos son un río pronto a desbordar
El amor la hizo débil y tú eres su debilidad.
De un paraíso
El paraíso está hecho para perderse
por eso aunque lo encuentres lo vas a perder
El paraíso, la belleza y la fortuna
transan con la muerte
son una sonrisa que se vuelve
macabra carcajada.
Mentira
Anduve caminando por la esperanza,
una alfombra que habías tendido para mí
Me desdoblé, me repetí sincera
enemistada con la soledad
sonreí. Me creí feliz
pero no era absoluta verdad.
Final-Principio
Esto es como un juego que no acaba
como una trama macabra que se teje a sí misma.
Tú dirías como capítulos de una telenovela
yo diría como una película de terror.
El final, siempre es el principio
Círculo
Las veces que creí nacer de nuevo
lustré mis viejas ilusiones,
regué las flores y reanudé la historia.
tapé los grises con nuevos colores
Soñé con caballos de gloria
Y ahora asisto a otro de mis funerales
Una vez más, murieron los pájaros.
Carga
Mi corazón carga
cadáveres de utopías;
los llevo a todas partes
con oscura alegría.
Al fin son los hijos
que se malograron
y andan por las cloacas.
Distancias
La vida te aleja, la vida te acerca
siempre lejos y siempre cerca de mí.
Tu pálido rostro y tu voz que viene
desde el fondo del cansancio
me arañan el alma y me la cierran.

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