|
Mi nombre de pila es
Noelia, el mismo al que le cantó Nino Bravo por primera vez en el verano
de 1970. Creo que mi padre se enamoró de ese tema, sobretodo porque estaba
fascinado por la voz de Nino. No conozco, el origen de este nombre, pero
muchas personas le han visto relación con nuestro Papá Noel. Mi segundo
nombre es herencia de mi abuela, Isabel. Me parece un bello nombre, al
igual que Noelia, pero solamente lo he usado para rellenar formularios
legales.
Nací en Fiambalá, un pequeño pueblito de la provincia de Catamarca, al
norte de Argentina, en pleno mediodía de un 27 de febrero, hace 31 años.
Persiguiendo al amor, hace exactamente un año, recalé en Jena, una ciudad
del Este de Alemania, donde vivo actualmente con mi querido esposo.
He jugado con las palabras desde que tengo uso de razón, pero he tenido
verdadera conciencia de ello solamente a partir de los 12 años, intentando
competir con una amiga, por “las mejores letras de canciones inéditas”. Un
juego que inventamos para no aburrirnos en el pueblito en el que vivíamos
y donde todavía no existía la tele, solamente la radio. La ganadora de la
competencia fue mi amiga Elina, aunque mucho tiempo después supe que ella
hacía trampa, plagiando letras de canciones. Claro que yo no podía
competir con letras de canciones conocidas, sobretodo románticas, puesto
que no tenía ninguna experiencia en ese sentido. ¡Ni siquiera las
conocía!. En fin, anécdota aparte, estoy agradecida porque descubrí que no
me estaba volviendo loca, sino que necesitaba escribir lo que daba vueltas
en mi cabeza.
Mi primera gran experiencia en redacción, ha sido trabajando en el diario
LA UNIÓN de Catamarca, donde elaboré y publiqué notas periodísticas y por
supuesto algunos de mis poemas. Docente y Trabajadora Social, me dediqué a
realizar notas de contenido cultural y social. Aún me queda cierta
añoranza de ese espacio de trabajo donde mejor me hallé con mi vocación.
|